lunes, 21 de abril de 2014

Calidad de vida y admirable ejemplo

Un ejemplo para el mundo es Confucio, filosofo, maestro y sabio chino fundador de confucionismo y  como brillante maestro tuvo 72 discípulos y 3000 seguidores según lo relata la historia. Reglamento las relaciones familiares,  bajo el postulado de la obediencia a los mayores, al hombre de más edad, asimilando la vejez a la posesión de la sabiduría, la virtud y la santidad.

Como este ejemplo existen muchos otros, en varias sociedades y culturas, mientras que en otras están en decadencia, particularmente en el mundo occidental. En muchos ámbitos sociales, el adulto mayor tenía un lugar de preferencia en la familia y en la sociedad, el era experiencia, autoridad,  consejero, y su figura era preeminente, apreciada y digna de respeto, gratitud y amor, era el venerable.

Las causas del declive, pueden darse desde la falta de una cultura del envejecimiento, la sociedad frente al valor y reconocimiento del ciudadano que ha cumplido su cometido familiar y social, donde el gran aporte de una buena calidad de vida llena de vitalidad, experiencia y sabiduría, constituye un valioso legado para la cultura y la sociedad.

En la actualidad el adulto mayor tiene nuevos retos, donde la sabiduría no la concibe por tradición, sino por la capacidad  para adaptarse a los cambios culturales y tecnológicos, en un continuo proceso del conocimiento. Otro reto lo constituye, el reforzar su sabiduría y experiencia más allá del ciclo vital, para reconquistar una nueva forma de vida donde estén latentes la justicia, el amor, la solidaridad, los valores, la paz individual, familiar, social y la autoestima.

La vitalidad como reto en el logro de una salud física,  mental  y espiritual, así como la expresión de la capacidad vital, se traduce en la búsqueda de una energía  y dinamismo para vivir y asumir una disposición saludable a la acción y al movimiento para desarrollarse con una mejor calidad de vida.

"EL ANCIANO ES UN HOMBRE QUE HA COMIDO, Y QUE OBSERVA COMO COMEN LOS DEMÁS." - BALZAC

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